viernes, 13 de febrero de 2015

Maravillándonos con los Catlins


Sábado 31/01/15 y domingo 01/02/15

Hemos llegado al sur de la isla sur. Los Catlins son el lugar por excelencia para observar la flora y fauna de este país desviándote en cada camino que se te antoje.
Después de habernos pasado la tarde anterior encerrados por la lluvia nos apetecía salir pronto, así que carretera y manta. Bueno también chaquetón porque aunque la lluvia había dado tregua hacía un viento del carajo.
La combinación entre mar, montaña y bosque húmedo es impresionante. 



Cuando llegamos al camping la señora nos recomendó un paseo por la playa que estaba al ladito y flipamos en colores. No solo por los leones marinos que nos encontramos, también por las impresionantes vistas y cómo el viento levantaba la arena como si estuviéramos en el desierto. Impresionante.




El domingo más de lo mismo, los "ala que pasada" los repetíamos sin cesar. Yo sigo alucinando con la cantidad de ovejas que hay, en mi vida he visto tantas y esparcidas en innumerables prados.
Lo que cambió un poco es que en vez de tanta costa vimos más bosques y cascadas. Una de las cosas que me sorprendieron fueron los helechos en forma de árbol nunca los había visto y me parecieron muy curiosos.


El último destino del día fueron las "cuevas catedrales". Son unas cuevas que están bajo un acantilado y que solo se pueden visitar cuando hay marea baja. Y como viene siendo habitual en esta mezcla brutal de naturaleza, para acceder a ellas bajas por un bosque húmedo. Cuando entras en ellas no puedes evitar acordarte de la película de los Goonies o imaginarlo como un escondite de piratas.



viernes, 6 de febrero de 2015

Monotonía de lluvia tras los cristal

Viernes 30/01/15
Si no fuera porque el día anterior estuvimos aquí y vimos lo que vimos, pensaríamos que nos habían timado con este parque. El día ha amanecido nublado y chispeando, lo justito para hacer un par de excursiones y listo. No se veía nada de nada, ni un centímetro del monte Cook que mide 3700 metros y hoy decidió retirarse detrás de la niebla.


 A la hora de comer nos fuimos al camping, nos preparamos unos ricos espaguetis y listo calixto.


El resto de la tarde fue perrear, escribir el blog y poco más :0)

jueves, 5 de febrero de 2015

Aaaaaalaaaaa!!!!

Jueves 29/01/15
Aaaaaalaaaaa!! Esa es la expresión más repetida durante el día de hoy. La primera vez que te sale es cuando de repente coges una curva y te encuentras esto en frente:
Hay que mirar bien al fondo :0)
 Obviamente esta foto no hace justicia a lo que se ve. Desde ese momento hasta que entras en el parque nacional del monte Cook es un no parar de abrir y cerrar la boca.

Pasamos todo el día paseando por el parque en diferentes excursiones, difícil explicar con palabras y describir con imágenes... Os dejamos estas fotos para como mínimo acercaros un poco a esta maravilla.






Lago Tekapo

Miércoles 28/01/15
En nuestro camino hacia el monte Cook decidimos hacer una parada en el lago Tekapo. Este lago es famoso por el color azulado de sus aguas, que se debe al origen glaciar de su agua.




Nota: No entiendo algunas cosas del sistema de precios de este país. Por ejemplo, esta noche hemos dormido en una habitación con seis camas (todas para nosotros) al mismo precio que una habitación doble normal. Otro ejemplo, la Coca Cola de 600 ml es más cara que la de litro y medio. ¿Será lo de vivir cabeza abajo?

Christchurch 2.0

Martes 27/01/15

Desde el 22  febrero de 2011 el principal motivo por el que muchos turistas pasamos por Christchurch no es que sea la segunda ciudad más poblada de Nueva Zelanda, si no el fuerte terremoto que acabó con la vida de 185 personas y destruyó media ciudad.
Estado de la catedral de Christchurch
A pesar de los terremotos, la vida sigue haciendo su camino

185 sillas blancas en recuerdo por los fallecidos en el terremoto

Desde entonces la ciudad está en obras permanentes y resurgiendo del desastre. La campaña institucional en su reconstrucción es brutal: carteles, proyectos y por supuesto una morterada de dinero. La idea es "aprovechar"  el desastre para hacer una nueva ciudad más moderna y práctica.
Otra de las cosas que llama la atención es que está llena de contenedores de barcos. Tras el terremoto los utilizaron para sujetar restos de edificios y también para instalar negocios derruídos. Esta es la zona que se conoce como Re:Start.
Re: Start
Christchurch's Street Art

Contenedores sosteniendo un muro historico

El alojamiento ha sido un poco odisea porque aunque hasta ahora habíamos ido reservando más o menos al día sin problema, aquí no había nada de nada y lo que quedaba era caro. Al final acabamos en una casa en la quinta puñeta donde alquilaban habitaciones separadas de la casa pero utilizando su baño... Menos mal que en Malasia en temas baños quedé curada de espantos!!

De vinerías y focas...

Lunes 26/01/15
Hoy tocaba día tranquilito... La idea era recorrer las vinerías de la región de Marlborough -aquí se produce el 76% de los vinos del país- y dormir en Kaikoura.
A las 10:30 de la mañana ya estábamos en la primera vinería. Al entrar preguntamos cuánto valía la cata y a la respuesta de gratis los ojos empezaron a hacernos chiribitas. 6 vinos diferentes nos dio a probar y entre copa y copa dándonosla de entendidos por ser españoles.



Esto mismo se repitió en tres vinerías más por lo que en la última aprovechamos unos bancos de madera en la sombrita para sacar nuestras salchichitas ya hechas y llenar la barriga para evitar el coma etílico. Viva el sauvignon blanc!!
Sobre las 4:30 llegamos a Kaikoura tras pasar por espectaculares playas, por supuesto siempre vacías.

En el centro de turismo nos explican que el principal atractivo de esta zona es una ruta de tres horas rodeando la península en la que se pueden ver focas y aves marinas. Nos dicen que si salimos en ese momento podremos volver antes de que anochezca. A toda prisa nos fuimos al camping, dejamos las cosas y echamos a andar.
Al cabo de hora y media no habíamos visto ningún animal. "Por fin" vimos una foca que obstruía el camino junto con una señal que avisaba que no debíamos acercarnos a menos de 10 metros de las focas porque son territoriales y agresivas.

Nosotros que somos muy obedientes nos alejamos y seguimos la ruta. Pero mira tú por donde que habían dos rutas (cosa que descubrimos después): la facilona que con su caminito de madera pasaba por encima del acantilado y la que iba rodeando a pie de mar toda la península. Adivina adivinanza cuál cogimos nosotros??? Po zi, sin saberlo pillamos la chunga.
Al principio todo muy bonito, moluscos, piedras blancas preciosas, pájaros y una soledad tremenda.


 De vez en cuando veíamos muy a lo lejos una foca y nos reíamos haciendo chistes sobre ellas. Pero tras dos horas y media  empezamos a sospechar que no íbamos bien, cosa que se confirmó a lo que llamaremos el focódromo. Madre por dios eso estaba abarrotado de focas de 200 kilos como mínimo preparándose para pasar la noche.
El momento crítico llegó cuando la playa se estrechó y para poder seguir había que pasar entre dos focas separadas por menos de tres metros que cuando nos acercábamos resoplaban, gruñían y nos enseñaban los dientes. La reacción: Jesús pilló un palo y yo decía que prefería subir por el acantilado que pasar entre las focas. Miedito del güeno. Afortunadamente una de ellas decidió dejarnos pasar y se retiró unos metros -aún así seguían siendo bastantes menos de 10- y la otra dejó de enseñarnos los dientes. Con mucho mucho cuidado pasamos el primer obstáculo pero esto parecía una peli de Indiana Jones. Al levantar los ojos del suelo vimos tropecientas mil más. La odisea fue larga y tras ir esquivándolas y con mil ojos conseguimos salir de allí. No sin tener que crear un puente artificial a base de piedras porque la marea estaba subiendo.

Cuando vimos cuál era el camino que realmente teníamos que haber tomado nos reímos por no llorar. Estaba anochecido y aún nos quedaba toda la vuelta que hicimos casi corriendo por el interior en menos de una hora.
Tras esta intensa jornada nos regalamos unos fish & chips mientras la camarera de Dallas, dice mi marido, me tiraba los tejos.

La visión de los fiordos desde los ojos de Dios

Domingo 25/01/15
La excursión de hoy nace con miedos y dudas. Ayer, al comentarle a la dueña del camping que pensábamos subir al monte Stokes nos puso su mejor cara de "estáis pirados", nos dijo que se esperaban temperaturas muy altas para mañana y que salieramos a las cinco de la mañana. Así que ahí estamos nosotros adormilados a las cinco y veinte montados en el coche y dispuestos a lo que sea. Y lo que sea son dos horas de conducción por el fiordo, pasando por granjas y escenarios espectaculares. Paramos a desayunar en una playita y nuestros amigos los patos y pájaros nos acompañan. 

A eso de las ocho estamos aparcando en el inicio del sendero que lleva a la cumbre del monte Stokes, con 1200 metros de altura, el más alto de todo el fiordo Queen Charlotte.
El inicio era parecido a un bosque encantado y el camino bastante cuesta arriba. Después solo hacía que empeorar. Lo único bueno era que toda la subida salvo los últimos doscientos metros transcurre a la sombra del bosque, evitando el fuerte sol que ya caía. 

Tras múltiples paradas para beber llegamos a la cumbre donde el espectáculo es impresionante. Tienes la sensación de contemplar la belleza del fiordo desde los ojos de Dios. 



Despues de comer y de siestear al solito nos disponemos a bajar. Tras una bajada accidentada, con torcedura de tobillo que por suerte no fue a mayores, cogemos el coche y volvemos al camping parando en los múltiples miradores. 

Un autoestopista local nos ilustra en las paradas comentándonos sobre la economía local, basada en el turismo, el ferry y la producción de madera.
Llegamos agotaditos al camping y nos damos un bañito en la piscina. Mañana toca cata de vinos de Marlborough.

Nos vamos a la isla sur

Sábado 24/01/15
Suerte que hace semanas que no sé en que día vivo hasta que escribo aquí, porque levantarse un sábado a las 6 de la mañana tiene delito. El motivo no es otro que coger el ferry desde Wellington para ir a la isla sur. Había que estar en el puerto a las 12:30 y antes queríamos ver la ciudad. Así que  sobre las 7:30 llegamos al monte Victoria para tener una panorámica de la ciudad.La capital neozelandesa tiene una forma bastante curiosa y sorprendente, por ejemplo tras el terremoto de 1840 se elevó la tierra ganando extensión. Además es azotada continuamente por el viento.

Aprovechamos para ir al museo de Te Papa y conocer más de su historia. Aunque los primeros en llegar fueron los maoríes, los ingleses tardaron bien poco en hacerse con ambas islas, sobre todo la del sur que acabaron conquistando en pocos años.
Otra de las cosas que explican continuamente es cómo afectó la colonización a la naturaleza. A su llegada los ingleses quemaron miles de hectáreas para posteriormente convertirlas en terrenos para el ganado donde pudieran pastar las ovejas. Ésto, junto con la introducción de nuevas especies animales y vegetales marcó profundamente el desarrollo de este país.
De aquí nos fuimos directamente al puerto a coger el ferry para cruzar el estrecho de Cook hasta Picton.

El viaje dura unas cuatro horas y en la recta final desde fuera se ve cómo el barco se mete entre los fiordos, es una preciosidad.


Una vez aquí más de lo mismo: comprar comida, instalarse y a dormir porque para la excursión que queremos hacer al día siguiente hay que levantarse a las 5 de la mañana!