Sábado 31/01/15 y domingo 01/02/15
Hemos llegado al sur de la isla sur. Los Catlins son el lugar por excelencia para observar la flora y fauna de este país desviándote en cada camino que se te antoje.
Después de habernos pasado la tarde anterior encerrados por la lluvia nos apetecía salir pronto, así que carretera y manta. Bueno también chaquetón porque aunque la lluvia había dado tregua hacía un viento del carajo.
La combinación entre mar, montaña y bosque húmedo es impresionante.
La combinación entre mar, montaña y bosque húmedo es impresionante.
Cuando llegamos al camping la señora nos recomendó un paseo por la playa que estaba al ladito y flipamos en colores. No solo por los leones marinos que nos encontramos, también por las impresionantes vistas y cómo el viento levantaba la arena como si estuviéramos en el desierto. Impresionante.
El domingo más de lo mismo, los "ala que pasada" los repetíamos sin cesar. Yo sigo alucinando con la cantidad de ovejas que hay, en mi vida he visto tantas y esparcidas en innumerables prados.
Lo que cambió un poco es que en vez de tanta costa vimos más bosques y cascadas. Una de las cosas que me sorprendieron fueron los helechos en forma de árbol nunca los había visto y me parecieron muy curiosos.
El último destino del día fueron las "cuevas catedrales". Son unas cuevas que están bajo un acantilado y que solo se pueden visitar cuando hay marea baja. Y como viene siendo habitual en esta mezcla brutal de naturaleza, para acceder a ellas bajas por un bosque húmedo. Cuando entras en ellas no puedes evitar acordarte de la película de los Goonies o imaginarlo como un escondite de piratas.










































