Jueves 22/01/15
Tras el palizón del Tongariro dormimos como benditos. Este día era para descansar y como Wanganui tampoco es que tuviera mucha cosa a parte de la playa y el jardín botánico, decidimos pasar el día en la playa. Claro, volvemos a lo de siempre. Cuando uno piensa en playa se imagina tirado en una toalla, si puede ser en una buena sombrita y hombre si hay algún sitio cerca para tomarse algo, mejor que mejor. Cual fue nuestra sorpresa que efectivamente mar había y arena toda la que quisieras, pero a ver quién tenía un par de tumbarse o mojarse los pies con el viento que hacía. Estuvimos en las dos playas de la zona pero era imposible. Aunque es verdad qur hay muchas playas enormes y algunas espectaculares, pocas son adecuadas para bañarse.
Así que nos fuimos al jardín botánico y después al museo de historia local que resultó ser bastante interesante.
Al haber cocina comunitaria en todos sitios y comer fuera es bastante caro, nos cocinamos nosotros. Hoy había morriña así que mi señor esposo se curró una tortilla de patatas impresionante.
Y así pasamos el día, disfrutando de la comida, relajando la musculatura y disfrutando de la naturaleza. Para rematar por la noche Jesús una deliciosa barbacoa y que nos quiten lo bailao!
Viernes 23/01/15
Nos vamos acercando a Wellington para cruzar a la isla sur. Hoy toca dormir en Paraparaumu, a una hora de la capital y famosa también por sus playas. En el camino nos vamos parando en diversos sitios curiosos, como esta casa búnquer en la que a finales de 1880 los ingleses se refugiaban durante los conflictos con los maoríes.
También compramos verduras e hicimos una excursioncilla por una playa de dunas impresionante en la que, por supuesto, no había ni un alma.
YPor la tarde también salimos a disfrutar del mar. Creo que yo ya he aprendido la lección y ni me planteo ponerme el bikini: protegerse bien del sol y del viento y disfrutar de lo que tienes delante. No hace falta nada más.
martes, 27 de enero de 2015
Alpinistas al ataque
Martes 20/01/15
El destino de hoy es el parque nacional de Tongariro, según dicen uno de los parques más espectaculares del país con volcanes activos. Además de ser una de las denominadas grandes rutas de Nueva Zelanda, también es uno de los escenarios del señor de los anillos dónde una de las montañas "hace" de Mordor.
Pero antes de salir mi cerquimackgiver hace una de las suyas. Tras comprobar que el cargador para el coche que acabábamos de comprar no iba, averiguó que era por un tema de fusibles del coche y con un metal que se encontró en el suelo lo arregló. Este muchacho vale un imperio!
Llegamos al parque y bajo un sol de justicia instalamos la tienda de campaña pensando, inocentes de nosotros, que sería una plácida noche...
De ahí nos fuimos a cochear por el parque y después de un rico café en el bar de la estación de esquí montamos lo que ya viene siendo nuestra oficina de agencia de viajes. Lo necesario: una buena vista, musiquita y que el móvil de Jesús tenga internet. Por cierto, una de las cosas que echo de menos de Malasia es que allí donde fueras te daban wifi gratis y aquí es una odisea.
En fin que nos fuimos tempranito a dormir porque a las 6:30 nos pasaban a recoger para hacer la ruta alpina y aquí empezó nuestra pesadilla. La temperatura cayó en picado (luego supimos que bajó hasta -3°) y a pesar de llevar tres capas de ropa no fuimos capaces de pegar ojo. En nuestra vida habíamos pasado tantísimo frío. A las 5:30 ya era insoportable y nos fuimos a la cocina del camping a prepararnos un buen desayuno y rezar para aguantar la travesía de 20kms.
Miércoles 21/01/15
A las 7h comenzamos a andar. Durante 8 horas no dejamos de alucinar. El paisaje era asombroso, parecía otro planeta. Definitivamente la belleza de Nueva Zelanda no puede fotografiarse, hay que vivirla. Estas fotos tan solo son una aproximación.
El destino de hoy es el parque nacional de Tongariro, según dicen uno de los parques más espectaculares del país con volcanes activos. Además de ser una de las denominadas grandes rutas de Nueva Zelanda, también es uno de los escenarios del señor de los anillos dónde una de las montañas "hace" de Mordor.
Pero antes de salir mi cerquimackgiver hace una de las suyas. Tras comprobar que el cargador para el coche que acabábamos de comprar no iba, averiguó que era por un tema de fusibles del coche y con un metal que se encontró en el suelo lo arregló. Este muchacho vale un imperio!
Llegamos al parque y bajo un sol de justicia instalamos la tienda de campaña pensando, inocentes de nosotros, que sería una plácida noche...
De ahí nos fuimos a cochear por el parque y después de un rico café en el bar de la estación de esquí montamos lo que ya viene siendo nuestra oficina de agencia de viajes. Lo necesario: una buena vista, musiquita y que el móvil de Jesús tenga internet. Por cierto, una de las cosas que echo de menos de Malasia es que allí donde fueras te daban wifi gratis y aquí es una odisea.
En fin que nos fuimos tempranito a dormir porque a las 6:30 nos pasaban a recoger para hacer la ruta alpina y aquí empezó nuestra pesadilla. La temperatura cayó en picado (luego supimos que bajó hasta -3°) y a pesar de llevar tres capas de ropa no fuimos capaces de pegar ojo. En nuestra vida habíamos pasado tantísimo frío. A las 5:30 ya era insoportable y nos fuimos a la cocina del camping a prepararnos un buen desayuno y rezar para aguantar la travesía de 20kms.
Miércoles 21/01/15
A las 7h comenzamos a andar. Durante 8 horas no dejamos de alucinar. El paisaje era asombroso, parecía otro planeta. Definitivamente la belleza de Nueva Zelanda no puede fotografiarse, hay que vivirla. Estas fotos tan solo son una aproximación.
Teníamos una noche más en el camping pero no estábamos dispuestos a morir de una pulmonía, así que molidos por no haber dormido y con la paliza de la travesía nos fuimos al siguiente destino: Wanganui. Aquí nos quedamos en un lugar curioso. Se trata de una especie de residencia antigua que compró hace dos años un matrimonio alemán y que es super acogedor. Llegamos tardecillo así que nos fuimos a comprar al súper y como no había ganas de cocinar buscamos un típico fish and chips y al catre calentito que nos lo merecíamos.
lunes, 26 de enero de 2015
Pero qué peste!
Domingo y lunes 18-19/01/15
Dejamos Auckland para ir bajando la isla norte. Nuestro siguiente destino es Rotorua en el centro de la isla norte, pero hasta llegar allí vamos parando en diferentes sitios. El paisaje es curioso porque es muy bonito pero al ser verano está amarillo, en muchos puntos me recuerda al pueblo.
La primera parada la hicimos en Hamilton, de nuevo la ciudad no vale un pimiento. Son como las típicas de las pelis yankies, dos calles centrales con todos loa servicios necesarios y pare usted de contar. Sin embargo tienen unos jardines espectaculares. Pasamos un buen rato bajo un sol de justicia paseando por ellos y si no fuera porque me despertó la alergia los calificaría de extraordinarios.
De aquí fuimos a Cambridge que no mereció ni bajarse del coche y luego nos desviamos un poco para ir a Hobbiton, donde se rodó el señor de los anillos. Huelga decir que no pagamos los 50€ por barba que piden, así que nos dimos un voltio por allí, nos tomamos un café y adiós muy buenas.
A eso de las 17h llegamos a Rotorua, buscamos un camping. En el que nos quedamos era gratis dar una vuelta en kayak por un riachuelo así que sin perder más tiempo al agua que nos fuimos.
Más fresquitos nos fuimos a visitar la ciudad, que es la más turística de la isla. Lo cachondo: que su principal atracción huele a huevo podrido. Rotorua tiene una gran actividad geotérmica y hay géiseres y salidas de vapor a diestro y siniestro.
Otro de sus puntos de interés son las reservas maoríes. Visitamos una de ellas, la de los Whakarewarewa. Aquí nos explicaron parte de su historia, como sacaban provecho de vivir en una zona termal y lo amenizaron con un espectáculo genial con su famosa haka que mola un montón verla en directo!
Dejamos Auckland para ir bajando la isla norte. Nuestro siguiente destino es Rotorua en el centro de la isla norte, pero hasta llegar allí vamos parando en diferentes sitios. El paisaje es curioso porque es muy bonito pero al ser verano está amarillo, en muchos puntos me recuerda al pueblo.
La primera parada la hicimos en Hamilton, de nuevo la ciudad no vale un pimiento. Son como las típicas de las pelis yankies, dos calles centrales con todos loa servicios necesarios y pare usted de contar. Sin embargo tienen unos jardines espectaculares. Pasamos un buen rato bajo un sol de justicia paseando por ellos y si no fuera porque me despertó la alergia los calificaría de extraordinarios.
De aquí fuimos a Cambridge que no mereció ni bajarse del coche y luego nos desviamos un poco para ir a Hobbiton, donde se rodó el señor de los anillos. Huelga decir que no pagamos los 50€ por barba que piden, así que nos dimos un voltio por allí, nos tomamos un café y adiós muy buenas.
A eso de las 17h llegamos a Rotorua, buscamos un camping. En el que nos quedamos era gratis dar una vuelta en kayak por un riachuelo así que sin perder más tiempo al agua que nos fuimos.
Más fresquitos nos fuimos a visitar la ciudad, que es la más turística de la isla. Lo cachondo: que su principal atracción huele a huevo podrido. Rotorua tiene una gran actividad geotérmica y hay géiseres y salidas de vapor a diestro y siniestro.
Otro de sus puntos de interés son las reservas maoríes. Visitamos una de ellas, la de los Whakarewarewa. Aquí nos explicaron parte de su historia, como sacaban provecho de vivir en una zona termal y lo amenizaron con un espectáculo genial con su famosa haka que mola un montón verla en directo!
lunes, 19 de enero de 2015
Vuelta a occidente
Para pasar las dos primeras noches en Auckland nos quedamos en casa de un profesor de inglés que alquila algunas de las habitaciones de su casa.
Tanto el barrio y el tipo de casas nos recordaba un montón a donde vivimos en Los Angeles, de hecho todo se parece mucho a Estados Unidos.
Como podíamos utilizar la cocina aprovechamos para hacernos un mega desayuno que nos vino de lujo para reponernos del cansancio.
Primero visitamos el Monte Eden, el volcán más alto de Auckalnd y desde donde hay una vista chula de la ciudad.
Después nos fuimos al centro y a la costa donde aprovechamos para hacer una café con un pastelito para compensar el sándwich que nos habíamos preparado para comer. Aquí todo es carísimo y comparado con Malasia más aún, así que hay que ir controlando.
Tal y como me habían dicho amigos que ya habían estado aquí, las ciudades no valen mucho así que tampoco hay que perder mucho tiempo. Sirven más para abastecerse que para otra cosa.
En la costa fuimos al otro lado a ver las playas negras de Piha y Karekare, pero con tan mala suerte que apareció nuestra amiga la lluvia acompañada de una inmensa niebla y nos fastidió las vistas. Aún así nos parecieron espectaculares.
sábado, 17 de enero de 2015
Vamos que nos vamos
Jueves y viernes 15-16/01/15
Vaya dos días de viaje... Muertos mataos. Con penita y la cabeza y el corazón inundados de sentimientos dejamos Malasia. El avión salía a las 15:30h así que salimos con tiempo para no ir estresados.
Ya os he comentado en más de una ocasión el efecto que me produce ver a mujeres con velo integral, pues bien en el aeropuerto tuve atracón. De repente empezaron a aparecer mujeres cubiertas acompañadas de sus maridos, por lo que vimos venían de un vuelo de Sri Lanka. Impresionaba bastante el grupo y destacaba su mala educación. Contenta de no ver más velos nos montamos en el avión con destino a Melbourne.
Las 8 horas de vuelo pasaron muy rápidas con un par de pelis, una cabezadita y repaso de la actualidad donde la primera noticia de la BBC era la convocatoria de elecciones en Catalunya.
La pesadilla comenzó en Australia. Éramos conscientes de que la espera allí sería dura porque eran 6 horas y de madrugada. Llegábamos a las 2 de la madrugada y salíamos a las 8. Cuál fue nuestra sorpresaque al llegar vimos que nuestro vuelo a Auckland estaba retrasado más de dos horas, es decir que la espera se convirtió en casi 10 horas. Apenas dormimos porque entre la música de ambiente y el frío era imposible dar una cabezada.
Por fin embarcamos y en tres horitas estábamos en Auckland. Aquí todo fino como la seda: cambio de dinero, nuevo sim y coche para empezar nuestra nueva aventura!
Vaya dos días de viaje... Muertos mataos. Con penita y la cabeza y el corazón inundados de sentimientos dejamos Malasia. El avión salía a las 15:30h así que salimos con tiempo para no ir estresados.
Ya os he comentado en más de una ocasión el efecto que me produce ver a mujeres con velo integral, pues bien en el aeropuerto tuve atracón. De repente empezaron a aparecer mujeres cubiertas acompañadas de sus maridos, por lo que vimos venían de un vuelo de Sri Lanka. Impresionaba bastante el grupo y destacaba su mala educación. Contenta de no ver más velos nos montamos en el avión con destino a Melbourne.
Las 8 horas de vuelo pasaron muy rápidas con un par de pelis, una cabezadita y repaso de la actualidad donde la primera noticia de la BBC era la convocatoria de elecciones en Catalunya.
La pesadilla comenzó en Australia. Éramos conscientes de que la espera allí sería dura porque eran 6 horas y de madrugada. Llegábamos a las 2 de la madrugada y salíamos a las 8. Cuál fue nuestra sorpresaque al llegar vimos que nuestro vuelo a Auckland estaba retrasado más de dos horas, es decir que la espera se convirtió en casi 10 horas. Apenas dormimos porque entre la música de ambiente y el frío era imposible dar una cabezada.
Por fin embarcamos y en tres horitas estábamos en Auckland. Aquí todo fino como la seda: cambio de dinero, nuevo sim y coche para empezar nuestra nueva aventura!
Si no lo veo no lo creo
Miércoles 14/01/15
Para pasar la última noche en Malasia decidimos quedarnos en Putrajaya, la capital administrativa del país y que está entre Kuala Lumpur y el aeropuerto. Después de un mes aquí y habernos pateado una gran parte del país empezábamos a hacernos una idea de su funcionamiento y estructura, pero al llegar aquí se nos desmontó todo. Os pongo en contexto.
Esta ciudad cumple este año su 20 aniversario. La idea fue crear una ciudad-jardín alrededor del lago, en parte me recordaba mucho a la isla de la Cartuja en la Expo pero a lo bestia. Combina grandes y modernos edificios con muchos toques islámicos destacando la gran mezquita y la residencia del primer ministro.
Aquí están todos los ministerios, solo en el de economía cabrían todos los de España de lo enorme que es. El de la foto es el del comunicación y multimedia.
Eso sí ni un alma por las calles, tan solo algunos deportistas por el paseo del lago que es una maravilla. Vaya una ciudad espectacular pero fantasma. De cochambre, nada de nada.
También cuenta con un enooooorme centro comercial donde aprovechamos para hacer compras de última hora antes de salir. Y al aldo un mega hotel en el que conseguimos una habitación super bien de precio y que nos permitimos por ser la última noche y porque nosotros lo valemos!!!!
Para pasar la última noche en Malasia decidimos quedarnos en Putrajaya, la capital administrativa del país y que está entre Kuala Lumpur y el aeropuerto. Después de un mes aquí y habernos pateado una gran parte del país empezábamos a hacernos una idea de su funcionamiento y estructura, pero al llegar aquí se nos desmontó todo. Os pongo en contexto.
Esta ciudad cumple este año su 20 aniversario. La idea fue crear una ciudad-jardín alrededor del lago, en parte me recordaba mucho a la isla de la Cartuja en la Expo pero a lo bestia. Combina grandes y modernos edificios con muchos toques islámicos destacando la gran mezquita y la residencia del primer ministro.
Aquí están todos los ministerios, solo en el de economía cabrían todos los de España de lo enorme que es. El de la foto es el del comunicación y multimedia.
Eso sí ni un alma por las calles, tan solo algunos deportistas por el paseo del lago que es una maravilla. Vaya una ciudad espectacular pero fantasma. De cochambre, nada de nada.
También cuenta con un enooooorme centro comercial donde aprovechamos para hacer compras de última hora antes de salir. Y al aldo un mega hotel en el que conseguimos una habitación super bien de precio y que nos permitimos por ser la última noche y porque nosotros lo valemos!!!!
Mía, tuya y del de más allá
Martes 13/01/15
Nuestro penúltimo destino en Malasia ha sido Melaka. Se trata de una ciudad marítima al sur del país a unas tres horas de Kuala Lumpur. En el siglo XV llegaron los portugueses y construyeron una fortaleza, en esa época llegó hasta aquí san Francisco Javier. Dos siglos después pasó a manos de los holandeses para acabar posteriormente dominada por los ingleses. Su situación estratégica como paso de Europa a China fue lo que la hacía tan codiciada para los europeos. Los restos de estas conquistas y un bonito paseo fluvial componen sus principales atractivos.
Y como no podía ser de otra manera llegaron los chinos, entre ellos los antepasados de Steven el hombre al que le alquilamos la habitación. Vaya personaje curioso y profesional. No sólo vino a recogernos al bus sino que nos hizo varios mapas de los sitios interesantes, dónde comer y un tour rápido con el coche para que lo localizáramos todo, un crack.
El barrio era de lo más curioso. Por la noche se convertía en una zona de terrazas de bares pero claro, en este caso de cochambre china. Tras dar una vuelta le hicimos caso y probamos un sitio típico de bolas de pescado, en mi caso para que Jesús no me pueda decir que no lo he intentando por activa y por pasiva pero definitivamente aborrezco la comida china.
Al día siguiente nos fue mejor. Lo único chino fue la peluquera de Jesús y la cena india fue impresionante. A estas alturas del viaje me vuelto una experta en naans y los de este sitio estaban de lujo, también el chicken tandoori. Te lo preparaban en el momento y nos contaron que cada noche podían hacer unos 150 pollos!.
Después de semejante banquete nos fuimos a dormir y dejarlo todo preparado para el último destino: Putrajaya.
Nuestro penúltimo destino en Malasia ha sido Melaka. Se trata de una ciudad marítima al sur del país a unas tres horas de Kuala Lumpur. En el siglo XV llegaron los portugueses y construyeron una fortaleza, en esa época llegó hasta aquí san Francisco Javier. Dos siglos después pasó a manos de los holandeses para acabar posteriormente dominada por los ingleses. Su situación estratégica como paso de Europa a China fue lo que la hacía tan codiciada para los europeos. Los restos de estas conquistas y un bonito paseo fluvial componen sus principales atractivos.
Y como no podía ser de otra manera llegaron los chinos, entre ellos los antepasados de Steven el hombre al que le alquilamos la habitación. Vaya personaje curioso y profesional. No sólo vino a recogernos al bus sino que nos hizo varios mapas de los sitios interesantes, dónde comer y un tour rápido con el coche para que lo localizáramos todo, un crack.
El barrio era de lo más curioso. Por la noche se convertía en una zona de terrazas de bares pero claro, en este caso de cochambre china. Tras dar una vuelta le hicimos caso y probamos un sitio típico de bolas de pescado, en mi caso para que Jesús no me pueda decir que no lo he intentando por activa y por pasiva pero definitivamente aborrezco la comida china.
Al día siguiente nos fue mejor. Lo único chino fue la peluquera de Jesús y la cena india fue impresionante. A estas alturas del viaje me vuelto una experta en naans y los de este sitio estaban de lujo, también el chicken tandoori. Te lo preparaban en el momento y nos contaron que cada noche podían hacer unos 150 pollos!.
Después de semejante banquete nos fuimos a dormir y dejarlo todo preparado para el último destino: Putrajaya.
Singapur-Eurasia
Domingo 11/01/15
El chico del hostal de Singapur nos dijo algo que nos llamó la atención. Según él en este país conviven cuatro grupos de personas: chinos, indios, malayos y euroasiáticos, es decir, ellos. Se sienten diferentes y se nota. Primero en que sus rasgos son distintos. Es cierto que es imposible acertar de donde son los cientos de asiáticos que nos hemos ido cruzando, pero les notas algo. Además del aspecto hay otra cosa que les hace diferente: el dinero.
Cuando vas por su zona y en especial el distrito financiero es como si estuvieras en Manhattan. Enormes rascacielos, gente muy bien vestida y cientos de tiendas caras. Nada que ver con lo que hemos visto hasta ahora. Y por supuesto limpia como una patena.
Eso sí, en sus dominios. Chinatown y Little India es otro cantar. Allí el bullicio desordenado y la saturación de olores es lo normal. Cada uno a su manera, aunque para mí es más llevadera la india. Principalmente porque su comida y las especias que utilizan me encantan, mientras que cada día se me hace más difícil las costumbres chinas.
(Mercado en chinatown en el que las ranas están muy codiciadas)
El domingo por la noche estuvimos en Little India, es el día en el que se reúnen allí tanto emigrantes como segundas generaciones. El mercado y la calle estaban "abarrotaos" y nos llamó mucho la atención que no había mujeres. El 95% de los que compraban eran hombres, una de las explicaciones que nos dieron es que muchos estaban solos y las familias en sus países de origen.
Lunes 12/01/15
El lunes volvíamos a Malasia, pero antes aprovechamos para ver la ciudad en un día laborable. De nuevo en una peli yankie: ejecutiv@s y empresari@s super maquead@s que me hicieron sentir más perroflauta que nunca. Curioso el ajetreo de gente, los mirábamos y pensábamos cómo de importantes serían las decisiones que tomaban, qué nivel de estrés tendrían... Me encanta observar la vida, es una de las cosas que más me gustan de viajar. Ves lo que hacen los demás, reflexionas sobre tu propio día a día y,al menos yo, tengo la sensación que por un momento me he salido del día de la marmota.
Después de eso fuimos a coger el bus hacia Melaka, un transporte que estuvimos a punto de perder. Habíamos comprado loas billetes por internet y no teníamos comprobante. Como no salíamos en el papelito del conductor el tío decía que no nos dejaba subir y eso que iban solo 4 personas más. Le dijimos que llamara a la compañía y que no que se marchaba así que en plan borde yo me puse a hacerle fotos y delante sin dejarle arrancar mientras que Jesús llamaba a toda velocidad a la compañía y por suerte llamaron ellos al conductor y nos dejó subir, pero si hubiera sido por él hubiéramos pasado otra noche en Euroasia.
El chico del hostal de Singapur nos dijo algo que nos llamó la atención. Según él en este país conviven cuatro grupos de personas: chinos, indios, malayos y euroasiáticos, es decir, ellos. Se sienten diferentes y se nota. Primero en que sus rasgos son distintos. Es cierto que es imposible acertar de donde son los cientos de asiáticos que nos hemos ido cruzando, pero les notas algo. Además del aspecto hay otra cosa que les hace diferente: el dinero.
Cuando vas por su zona y en especial el distrito financiero es como si estuvieras en Manhattan. Enormes rascacielos, gente muy bien vestida y cientos de tiendas caras. Nada que ver con lo que hemos visto hasta ahora. Y por supuesto limpia como una patena.
Eso sí, en sus dominios. Chinatown y Little India es otro cantar. Allí el bullicio desordenado y la saturación de olores es lo normal. Cada uno a su manera, aunque para mí es más llevadera la india. Principalmente porque su comida y las especias que utilizan me encantan, mientras que cada día se me hace más difícil las costumbres chinas.
(Mercado en chinatown en el que las ranas están muy codiciadas)
El domingo por la noche estuvimos en Little India, es el día en el que se reúnen allí tanto emigrantes como segundas generaciones. El mercado y la calle estaban "abarrotaos" y nos llamó mucho la atención que no había mujeres. El 95% de los que compraban eran hombres, una de las explicaciones que nos dieron es que muchos estaban solos y las familias en sus países de origen.
Lunes 12/01/15
El lunes volvíamos a Malasia, pero antes aprovechamos para ver la ciudad en un día laborable. De nuevo en una peli yankie: ejecutiv@s y empresari@s super maquead@s que me hicieron sentir más perroflauta que nunca. Curioso el ajetreo de gente, los mirábamos y pensábamos cómo de importantes serían las decisiones que tomaban, qué nivel de estrés tendrían... Me encanta observar la vida, es una de las cosas que más me gustan de viajar. Ves lo que hacen los demás, reflexionas sobre tu propio día a día y,al menos yo, tengo la sensación que por un momento me he salido del día de la marmota.
Después de eso fuimos a coger el bus hacia Melaka, un transporte que estuvimos a punto de perder. Habíamos comprado loas billetes por internet y no teníamos comprobante. Como no salíamos en el papelito del conductor el tío decía que no nos dejaba subir y eso que iban solo 4 personas más. Le dijimos que llamara a la compañía y que no que se marchaba así que en plan borde yo me puse a hacerle fotos y delante sin dejarle arrancar mientras que Jesús llamaba a toda velocidad a la compañía y por suerte llamaron ellos al conductor y nos dejó subir, pero si hubiera sido por él hubiéramos pasado otra noche en Euroasia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


























































