jueves, 12 de marzo de 2015

Coromandel

Jueves 12/02/15

A las 7 de la mañana ya estábamos en la carretera, bueno carretera por decirle algo porque salir de Te Urewera es toda una hazaña. Para hacer 80 kilómetros tardamos casi 3 horas. Piedras, tierra, barro y para darle más emoción ovejas, vacas y potros cruzándose en el camino que a punto estuvieron de darnos. 



Como había que ir apurando la comida que teníamos comprada nos hicimos otra de nuestras ensaladas de legumbres y nos paramos a comer en Tauranga. Con una mesita al lado del mar ya no necesitamos nada más!


Eso sí, el cafelito lo hicimos bien a gusto en una cafetería monísima de la muerte.


Hicimos unas cuantas paradas más y por fin llegamos a Coromandel, una auténtica preciosidad que nos regaló este atardecer en el camping en el que nos quedamos. 




Viernes 13/02/15

Con el palizón que llevábamos entre coche y excursiones este día nos lo dimos de calma. Pasear por la playa, leer, relajarnos y poco más... un día así también se agradece de vez en cuando!





También probamos las auténticas pies de Coromandel que estaban muuuy buenas!

Por la noche nos fuimos a cenar al pueblo y estuvo genial. Un par de cervezas y una pizza y para rematar entramos en un local con música en directo. Por fin vimos a neozelandeses en acción, en su ambiente, sin que estuviera plagado de turistas. Moló mucho!



Te Urewera

Martes 10/02

Dispuestos a reventar el cuentakilómetros y de paso el coche salimos de Wellington camino de Te Urewera, un parque nacional que no sale en demasiadas guías. 
Después de 6 horas conduciendo al llegar nos encontramos con la desagradable sorpresa de que nuestra reserva no estaba confirmada porque la que nos la había pillado lo había hecho mal. Un poco más y nos da un patatús. Estábamos en el culo del mundo, lo más cercano a 2 horas y ya haciéndose de noche... Decidimos sacar la mejor versión de nuestro españolito cabreado y tras montar un pollo de los buenos conseguimos que nos dieran una cabaña para 10 personas por el mismo precio!







Entre el cansancio y sofocón descansamos un rato, cenita y a dormir que mañana ya sería otro día. 

Miércoles 11/02

Después de dormir casi 12 horas nos levantamos la mar de descansados aunque yo no andaba muy fina porque parecía que tenía principio de infección de orina y era bastante molesto. Aún así nos fuimos a hacer una de nuestras excursiones.
Creo que ya tengo bien claro porqué el símbolo de este país es el helecho, dios mío que hartón de plantitas verdes y húmedas!! Y por supuesto ya nunca más dudaré de lo que es un "rainforest", el agua que no habremos tragado en este viaje madre mía..
Antes de salir le preguntamos al forestal si era buena idea hacer la excursión que habíamos visto, era de unas 6 horas rodeando un lago y pasando por un bosque que tiene la mayor área de árboles milenarios y auctóctonos de la isla norte. 







Supongo que porque no estaba fina del todo el principio de la excursión fue una tortura. Estaba harta de tanto verde, mojarme y tener frío... el pitufo gruñón era encantador a mi lado. Por suerte la mano izquierda que Jesús tiene conmigo y un buen puñado de frutos secos hizo que a las dos horas ya estuviera mejor. 
Como no había donde parar, tuvimos que comer nuestra rica ensalada de arroz de pie en el único claro que vimos en todo el camino.



Ni que decir tiene que tras las 6 horas de excursión y la caladura que llevábamos lo primero que hicimos fue darnos una buena ducha. Había que disfrutar del "lujo" de tener el baño dentro de la cabaña!!.

Luego más de los mismo, cenita reponedora y a darle paliza a la cama que al día siguiente tocaba madrugar para ir a nuestro próximo destino: Coromandel. 


Regreso a la isla norte

Lunes 09/02/15
Se acabó la isla sur, hoy regresamos a la norte para enfilar la última semana de nuestro viaje.
De Abel Tasman a Picton hay unas tres horas, así que a primera hora nos fuimos para allí. En el camping una parejita joven finesa nos pidió si les podíamos llevar hasta Nelson que queda a mitad de camino y nos los llevamos.
Los chavales estaban super agradecidos y hablando con ellos me recordaba a los primeros viajes nuestros... Cómo pasa el tiempo...
En Picton cogimos el ferry a Wellington y durante el trayecto aproveché para escribir aquí un poco y para dormir!



Una vez allí cumplimos un antojo pendiente: ponernos hasta el culo de mejillones que son muy famosos aquí. Encontramos un local belga en el que había 2x1 y nos metimos entre pecho y espalda dos kilitos, mejor no cuento lo pesadita que fue la noche.



domingo, 1 de marzo de 2015

Abel Tasman

Sábado 07/02/15 y domingo 08/02/15

La de hoy vuelve a ser etapa de carretera. Hay unas 6 horas hasta llegar al parque natural de Abel Tasman. Madrugamos bastante y a las 7 ya estábamos en ruta. Tengo que decir que a pesar de que me encanta conducir y siempre estamos peleándonos por coger el coche aquí los más de 4000 kms que llevamos los ha hecho Jesús porque a mí no me mola eso de ir por la izquierda y menos en algunas carreteras chungas. Pero llegó el momento de quitarse el miedo y medio obligada cogí el volante. Al principio iba acojonadilla pero después de un rato le pillé el gustillo.



Sobre las 5 llegamos a Marahau, la población más cercana al parque. El pueblo como siempre son varias casas desperdigadas y poco más. Eso sí tienen una playa espectacular, vamos aquí ni los que veranean en Benidorm tienen narices de ocupar toda la arena. 
El atardecer fue precioso, la marea baja más de 4 metros y  puedes ver un montón de almejas y estrellas de mar en la arena. Nos llamó la atención un grupo de locales cogiendo unos almejotes enoooormes para cenar esa noche. A mí se me hizo la boca agua pensando en cómo estarían con su ajito y su perejil...





Al día siguiente nos tocaba ponernos a prueba de nuevo. Dicen que pasear por este parque natural es una de las cosas que no debes perderte y realmente tiene zonas preciosas. Al encontrarse en la costa una de las cosas que se suele hacer es coger un taxi acuático que te deja en una de las playas y luego vuelves caminando. Y eso es lo que hicimos. Nos llevaron hasta Barck Bay y a recorrer los 25 kms de vuelta. 




Excepto algunas cuestecillas bastante empinadas, el 75% del camino es relativamente llano. Vamos, que siendo más o menos la misma distancia que el Tongariro nos costó lucha menos.

Ibas pasando por diferentes playas, hasta ahora las más factibles para un buen baño. Pero a pesar de llevar el bañador como hacía viento y luego había que seguir caminando nos rajamos. De todos modos nos lo tomamos con calma y fuimos parando en las playas que molaban a disfrutar del paisaje.





Después de unas 9 horas entre unas cosas y otras llegamos al final. 




Tremenda jornada se mereció un par de jarras de cerveza que sentaron de miedo. También fue un momento curioso. Como el pueblo es tan pequeño no había mucho donde elegir así que nos quedamos en una terracita muy agradable y de repente me vi desde fuera...
Llevamos casi dos meses con nuestras mochilas, ropa viejecilla, lo más que me arreglo es el flequillo con la plancha de viaje de mi estimable Vanesa, sin saber qué día es ni qué pasa en el mundo, resumiendo: en un "papel" diferente al de mi día a día. Y allí estábamos dos zarrapastrosillos con nuestras birras, sudados y cansados frente a unas cuantas parejas de diferentes edades disfrutando de una  buena cena con su vino, su compostura y oliendo bien. Y sonreí. Sí, porque me siento una afortunada por tener la oportunidad de vivir tantas vidas y disfrutar de todas ellas, con sus más y con sus menos. Así de agustito acabamos el día.


De glaciares... o eso creíamos

Jueves 05/02/15 y viernes 06/02/15

Llevamos ya recorridos más de 4000 kilómetros. La siguiente parada en nuestro ascenso de la isla sur por el oeste son los glaciares de Fox y Franz Josef.
El primero ha sido bofetada el la cara. Lluvia sin parar las tres horas y pico de ruta y cuando llegamos decidimos bajarnos a pesar del agua para verlo. Tras quince minutos andando bajo la lluvia nos encontramos un cartel de los forestales diciendo que no se puede avanzar más. Así que lo vimos tan solo de refiloncillo.




Con este panorama nos fuimos a Franz Josef donde teníamos el alojamiento y como seguía lloviendo aprovechamos que había un ordenador con internet para vaciar los móviles de fotos y actualizar el blog. Pero claro, no éramos los únicos encerrados en el hostal así que tras crear una cola no pudimos seguir subiendo más posts.

Al día siguiente nuestra habitual suerte nos acompañó y amaneció con un radiante sol. Lo primero fue visitar el glaciar  de Franz Josef. Su nombre se debe a que el primero que lo subió fue un austriaco y le puso el nombre del emperador de su país. 
Aunque está bastante retirado no deja de impresionarte esos mazacotes de nieve, claro yo no tengo el nivel tan alto como Jesús que se pateó el Perito Moreno, creo que esas imágenes las tenemos todos clavadas.








De ahí nos fuimos a hacer unas cuantas excursiones más y acabamos metidos en una cueva minera. Ahí estábamos los dos espeleólogos. En la entrada decía que te podías mojar los pies... Muy valientes nos pusimos los chubasqueros, las luces y pa'dentro. 


Al principio era relativamente sencillo esquivar el riachuelo que transcurría por el medio (hacía un palmo de profundidad más o menos), pero a medida que avanzábamos era más ancho y las piernas ya no daban más entre roca y roca. Tampoco teníamos claro si había final o había que dar la vuelta... Después de una media hora vimos la luz, pero al salir decía que había que dar media vuelta!!! Así que con nuestras manos doloridas de apoyarnos en las rocas y las piernas cansadas por todo lo acumulado decidimos remojar las botas y tirar por el camino de en medio. Mucho más fácil y por suerte las botas acabaron caladas pero no empapadas. 





Aún así decidimos que por hoy las aventuras se habían acabado.


Abusón

Miércoles 04/02/15 

Definitivamente ese es el adjetivo para este país. Tanta belleza junta no es justa, ya no tengo capacidad para guardar más imágenes en mi cabeza. Normalmente cuando viajas vas viendo cosas de vez en cuando y en muchos casos solo en destino. Pero aquí es cada minuto. Cuando no es una montaña es un lago, o un arcoiris o cualquier cosa
.


Hoy la ruta era primero Queenstown y después el lago Hawea. Queenstown es conocida como la ciudad de la adrenalina porque aquí se practican todo tipo de deportes de aventura. El entorno entre el lago y las montañas es idílico. La ciudad en sí no mata, multitud de apartamentos de alquiler y moteles para los más valientes. Como yo no me encuentro entre ellos nos dimos un paseo y tras echar una siesta en frente de unas preciosas montañas y como es habitual con sus omnipresentes ovejas. 




Tras la siesta nos fuimos hasta Hawea. Vaya camino. Curvas a diestro y siniestro pero, una vez más, maravillándonos a cada instante.


Cuando llegamos a Hawea nos esperaba un vendaval de narices, pero eso no impidió que saliéramos a pasear por el lago. No tengo palabras, como siempre las fotos no hacen justicia de lo que nuestros ojos están teniendo el privilegio de ver.





Cara y cruz en Milford Sound

Lunes 02/02/15 y martes 03/02/15
Salimos emocionados hacia Milford Sound porque es uno de los puntos fuertes del viaje, o al menos lo que todo el mundo te recomienda.
Hasta Te Arau (donde empieza la carretera para subir al fiordo) la lluvia era intensa, lo que nos hacía presagiar que no podríamos bajarnos mucho del coche. Y así fue, pero la verdad es que no importó.
La subida hasta el hostal fue impresionante, "gracias" a la lluvia se podían ver cataratas bestiales.



Una vez allí optamos por prepararnos una buena comida y pasar la tarde leyendo y descansando que no nos venía nada mal. Al día siguiente todo cambió. De repente un espléndido sol decidió deleitarnos y mostrarnos la belleza del lugar. Pudimos hacer varias excursiones y seguir alucinando con este país.