Viernes 02/01/15
Después de zamparnos un buen desayuno con sus huevos fritos incluídos, nos disponemos a recorrer el noreste de la isla.
La primera parada es el cable car, con el que subes al punto más alto de la isla desde el que puedes observar un bosque cretácico (mi señor esposo me ha explicado que es un bosque muuuuuu viejo anterior al jurásico).
De allí fuimos a una p!ayita en la que no había casi nadie, una auténtica gozada. Suponemos que era porque solo había un sitio para comer y como aquí la gente come a todas horas no les resultaría interesante.
Luego fuimos a unas cataratas que hay muy cerca (Seven Falls) y tras subir los 600 escalones que hay hasta arriba nos dimos un remojón. A la bajada una aguita de coco nos sirvió para recomponernos.
El remate del día fue un mercadillo típico malayo. Nos encantó. Insisto, lo de comer en la calle y a todas horas es parte de la cultura malaya. Nosotros nos integramos y nos pusimos puos por no más de 3 euros.
Tras semejante paliza, nos compramos un par de cervecitas y acabamos la noche tranqulitos en la terracita de la casa escuchando los bichitos de la noche.













Empiezo a leer la entrada y ver las fotos de las playas y las piedras y flipo...y comienza luego el despliegue de puestos de comidas y reflipo! Un mundo de color...imagino los olores y me parto!!!!!
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