jueves, 1 de enero de 2015

Penang Hill

martes 30 de diciembre
Por fin se ha ido la lluvia así que nos metimos una  pateada de unas tres horas subiendo al Penang Hill y acabamos muertecitos. La verdad es que ha estado muy chula la excursión con la compañía de monos, pájaros y serpiente incluida. A mitad de camino nos encontramos en un puesto de descanso a una local que nos recomendó beber el agua  de unas teteras que ayudan a recuperarse. 


Todo viajero sabe que eso es lo último que se debe hacer... Confiados en la resistencia de nuestro aparato digestivo después de dos semanas comiendo de todo y con mucha sed nos saltamos la regla y rellenamos nuestras botellas con ese líquido que sabía a arroz. Es verdad que al día siguiente no tuvimos agujetas pero las tripas se quedaron tocaditas aunque de momento no ha habido que meter mano al fortasec. A la llegada arriba del todo había un montón de gente que había subido en el teleférico y los dos guiris que no olíamos a colonia precisamente.
La vista era impresionante, la isla tiene los mismos habitantes que Sevilla pero parece mucho más grande, sobre todo por sus imponentes edificios.

Y hubo otra cosa que me dejó impresionada: ver comer a una mujer con velo integral (tienen separada como una cortinilla la parte de la cara y se meten por debajo la comida). Hay que respetar a todo el mundo y estoy en su terreno, pero eso no quita que siga sintiendo rabia en lo que yo entiendo como una degradación absoluta de la mujer.
De allí al hostal a darse una buena ducha y probar comida china en un local muy auténtico cuyo personal rondaría de media los 70 años.

1 comentario:

  1. Me tomo yo lo de las teteras y me tengo que alquilar un cochambroso baño portátil para el resto del viaje...jajajajaja

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