martes 30 de diciembre
Por fin se ha ido la lluvia así que nos metimos una pateada de unas tres horas subiendo al Penang Hill y acabamos muertecitos. La verdad es que ha estado muy chula la excursión con la compañía de monos, pájaros y serpiente incluida. A mitad de camino nos encontramos en un puesto de descanso a una local que nos recomendó beber el agua de unas teteras que ayudan a recuperarse.
Todo viajero sabe que eso es lo último que se debe hacer... Confiados en la resistencia de nuestro aparato digestivo después de dos semanas comiendo de todo y con mucha sed nos saltamos la regla y rellenamos nuestras botellas con ese líquido que sabía a arroz. Es verdad que al día siguiente no tuvimos agujetas pero las tripas se quedaron tocaditas aunque de momento no ha habido que meter mano al fortasec. A la llegada arriba del todo había un montón de gente que había subido en el teleférico y los dos guiris que no olíamos a colonia precisamente.
La vista era impresionante, la isla tiene los mismos habitantes que Sevilla pero parece mucho más grande, sobre todo por sus imponentes edificios.
Y hubo otra cosa que me dejó impresionada: ver comer a una mujer con velo integral (tienen separada como una cortinilla la parte de la cara y se meten por debajo la comida). Hay que respetar a todo el mundo y estoy en su terreno, pero eso no quita que siga sintiendo rabia en lo que yo entiendo como una degradación absoluta de la mujer.
De allí al hostal a darse una buena ducha y probar comida china en un local muy auténtico cuyo personal rondaría de media los 70 años.
La vista era impresionante, la isla tiene los mismos habitantes que Sevilla pero parece mucho más grande, sobre todo por sus imponentes edificios.
Y hubo otra cosa que me dejó impresionada: ver comer a una mujer con velo integral (tienen separada como una cortinilla la parte de la cara y se meten por debajo la comida). Hay que respetar a todo el mundo y estoy en su terreno, pero eso no quita que siga sintiendo rabia en lo que yo entiendo como una degradación absoluta de la mujer.
De allí al hostal a darse una buena ducha y probar comida china en un local muy auténtico cuyo personal rondaría de media los 70 años.




Me tomo yo lo de las teteras y me tengo que alquilar un cochambroso baño portátil para el resto del viaje...jajajajaja
ResponderEliminar