La recta final del viaje decidimos dedicársela a las playas del norte. Nos habían dicho que estaban bien y que quizás, por fin nos diéramos un baño... Bueno, a ver, tampoco era necesario.
En la ruta desde Coromandel hasta Mangawhai decidimos para en Orewa, que por la descripción que habíamos leído tenía bastante pinta de parecerse a Salou, y no andaba lejos.
Cuando llegamos hacía un calor de muerte, una larga playa de 3 kilómetros y un paseo marítimo con un extenso mercadillo en el que había de todo un poco. Era curioso porque después de tantas excursiones, gente que solo miraba a sus botas de caminar y multitud de alemanes conquistadores, encontramos un lugar con similitudes a nuestra cultura. Quizás sería porque era el primer sitio en el que había italianos!!! Si una cosa me queda clara es que a estos les mola el sol, la playa y la buena vida casi tanto como a mí!
Para celebrar el día de los enamorados, qué mejor que unos buenos bocatas típicos neozelandeses ...
En la ruta desde Coromandel hasta Mangawhai decidimos para en Orewa, que por la descripción que habíamos leído tenía bastante pinta de parecerse a Salou, y no andaba lejos.
Cuando llegamos hacía un calor de muerte, una larga playa de 3 kilómetros y un paseo marítimo con un extenso mercadillo en el que había de todo un poco. Era curioso porque después de tantas excursiones, gente que solo miraba a sus botas de caminar y multitud de alemanes conquistadores, encontramos un lugar con similitudes a nuestra cultura. Quizás sería porque era el primer sitio en el que había italianos!!! Si una cosa me queda clara es que a estos les mola el sol, la playa y la buena vida casi tanto como a mí!
Para celebrar el día de los enamorados, qué mejor que unos buenos bocatas típicos neozelandeses ...
Aunque sin duda uno de los momentos que más nos gustó fue cuando un grupillo que estaba actuando tocó "Free fallin" de Tom Petty, una canción que me da un subidón tremendo...
Después hicimos unas cuantas paradas rápidas pero sin detenernos mucho hasta Mangawhai. Allí nos quedamos en una casa junto con unos chicos jóvenes europeos más raros que un perro verde... suerte que solo fue esa noche.
Domingo 15/02/15
Por la mañanita temprano pusimos pies en polvorosa para hacer una excursión muy chula rodeando la costa en Mangawhai. Había que hacerla a primera hora de la mañana porque tenía que ser con la marea baja para poder hacer la vuelta a pie de playa, bueno mejor dicho a pie de piedras y conchas porque no veas que meneo. Pero, como en el 95% de los casos aquí, valió la pena.
Después de reponer fuerzas con unos bocatas nos fuimos a nuestro último destino: Paihia, un sitio bastante turístico en el que como siempre para ver lo típico de la zona antes tienes que vaciar la cartera.
Después de reponer fuerzas con unos bocatas nos fuimos a nuestro último destino: Paihia, un sitio bastante turístico en el que como siempre para ver lo típico de la zona antes tienes que vaciar la cartera.
Lunes 16/02/15
El lunes por la mañana lo dedicamos a pasear y a hacer una pequeña excursión que no es que fuera gran cosa pero había que pasar por medio de unos manglares y aunque fuera solo por eso estuvo bien.
Por la tarde tocó preparar las mochilas y recoger todo. Eso incluía hacer un paquete con tienda de campaña, utensilios de cocina y algún que otro recuerdo inútil que no queríamos dejar por el camino. Era extraño, la última vez que hacíamos el equipaje, la aventura se acababa. Tenía ganas de volver a dormir en mi camita pero por otra parte era el fin de la improvisación, de la despreocupación, de la libertad... Pero que nos quiten lo bailao!!!!












No hay comentarios:
Publicar un comentario